Amor, cuatro letras que encierran un universo de emociones, un pequeño vocablo que desborda un sinfín de significados, pero para mí, su esencia se traduce en una única realidad.
El amor se manifiesta en cada destello de tu sonrisa, en la
chispa que ilumina tus ojos al encontrar alegría en las pequeñas cosas. Es la
fuerza que gravita en el espacio entre nuestras manos entrelazadas, un
recordatorio constante de que nuestras almas fueron esculpidas para
complementarse.
En cada abrazo tuyo, encuentro un compendio de latidos que
susurran la dicha de compartir este camino a tu lado. Tus brazos son el refugio
donde hallamos consuelo, y cada pulsación de tu corazón es la partitura de una
melodía que entona la armonía de nuestra unión.
Amor, en reversa pronuncia 'Roma', asociación que algunos
interpretan como una tragedia compartida. Sin embargo, en mi perspectiva,
discrepo. El amor, para mí, es la antítesis de la tragedia; es la risa
compartida, las conversaciones que danzan entre nosotros, los pasos que damos
juntos, y la vivacidad que adorna cada instante que compartimos. No es una
tragedia, es la esencia misma de la existencia.
Cuando te llamo 'mi amor', no me refiero solo al
sentimiento, sino a ti, a la persona con la que he elegido construir mi
felicidad. Nuestro amor es atemporal, trasciende los límites del tiempo y del
espacio. Su inicio fue mágico y dulce, pero sé, con certeza, que no tiene un
final determinado. Nuestra historia perdurará, ya sea en esta vida o en la
siguiente, porque por ti, mi amor, sería capaz de arrebatarle el brillo a las
estrellas, haciendo que solo tu sonrisa ilumine mi universo.
Amor, cuatro letras que podrían parecer simples, pero que
encierran el universo entero cuando las pronuncio, porque para mí, amor
significa solo una cosa: tú.
ANA PAULA ALVAREZ JARAMILLO
JUEVES 11 de ene. de 24
20 AÑOS
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